El Café Cultural Sur Andino, no es solo un café. Tras de el, de su fachada con arcos coloniales, como casi todo el Cusco, con sus cimientos Incaicos que terminan por hablarnos de historia. Estamos nosotros, lo que queremos emprender tercamente con ser hombres y mujeres de compromiso y solidaridad involucrados con las culturas de la selva, ceja y sierra.
Remarcamos el nosotros, es decir todos y todas que le dan sentido a las iniciativas de reforzar las utopías tan largamente soñadas, luchadas, esperadas y alcanzadas. Todos/as que vienen a compartir el dialogo, la fraternidad y la manera creativa de seguir adelante por la dignidad de muchos/as como pueblo entre los pueblos del mundo y en especial de este lugar Sur Andino. Nosotros/as que desde un café saboreado con gusto y buen paladar se dejan inundar por su aroma resplandeciente de la opción por la vida.
Es difícil definirnos en dos o tres, en los que generamos este espacio. Es más fácil definirnos en nuestros servicios y convicciones. ¿Quienes somos? Somos las casas de estudiantes que tenemos en Ollachea y Juliaca, Departamento de Puno, esos cuarenta jóvenes de diferentes etapas, tanto secundarios y superiores, que migraron a los pueblos para estudiar. Los/as jóvenes que comienzan a comprender que las posibilidades tienen que ser aprovechadas para su desarrollo personal y comunitario. Jóvenes que quieren, con todo derecho, defender la vida entrando al mundo profesional, al mundo de la confrontación, de los intereses comunes.
Con el café pretendemos, también, generar recursos económicos que ayuden a ayudarse. Es decir, que los/as jóvenes sean los principales protagonistas de su propias dignidad. Este principio es importante ya que no queremos asistencialismos o ser aquellos que desde los recursos económicos generan dependencias o sumisiones. Todo lo contrario queremos que los/as jóvenes, desde su identidad recreen el camino que ellos mismos vallan forjándose, siempre con apertura y escucha, sabiendo que hay amigos/as que están dispuestos al discernimiento conjunto.
Somos el Manu, selva que nos abraza desde el verdor tan amenazado por las multinacionales, que quieren lapidar la savia vegetación y por ende amenaza con romper, como si fuera un error involuntario, las vidas de los pueblos originarios.
Desde el Café ofrecemos la posibilidad, ya desde hace unos años, un voluntariado que quiera, con entera libertad y compromiso, adentrarse en este mundo del Manu para reforestar, escribir, sosegar la impaciencia narcisista y volcarla en una impaciencia por querer salvar el planeta. Queremos, desde el Café, ser cómplices en esta tarea, por ello nos unimos y solidarizamos con las organizaciones ambientalistas y hacemos nuestro el lema de la próxima Agenda Latinoamericana que versa “Salvémonos con el Planeta”. Las construcciones que tenemos en el Manu, son puramente ecológicas, controladas y con un agudo respeto al ecosistema. No son los hoteles de lujo, ni el turismo que se justifica diciendo que producen trabajo para los lugareños, destrozando la flora y la fauna. El turismo que no respeta la vida se transforma en cómplice de la degradación del planeta y en cómplice de los poderosos. La naturaleza, la vida en plenitud humana no debe ser humillada sino saboreada, querida, amada.
Nuestra reiterada pregunta… ¿quienes somos?, somos ustedes que deseen compartir en cualquiera de nuestro universo pluricultural y ancestral; somos ustedes que quieran ponerle nombre a los rostros de los/as jóvenes con nombres; somos ustedes que ansían por un mundo con verde, con vida teñida de alegría, con animales que vaguen libremente; somos ustedes que desde los pequeños grandes aportes opten por la dignidad y la solidaridad. Somos ustedes que aunque no puedan visitarnos por este país que mana leche y miel son divulgadores que con agujas entretejen lazos de fraternidad mundial. Somos ustedes, los que no cuentan para el sistema, los más pobres, los desterrados, los migrantes, los artistas, los luchadores no queridos, los cuestionadores, “los nadies”, los que caminan, los verdaderos herederos de la Tierra preñada de paz.
Los esperamos…vamos a tomarnos un rico y aromático café Machupicchu.
Gracias y un fuerte abrazo esperanzador











